"Dale oeste, dale oeste" cantaban los hinchas de Ferro que viajaban en el 92. Al llegar a la calle Segui los simpatizantes bajaron por que el colectivo se desvió por el cordón policial. En una esquina un hombre le ataba los cordones a su hijo envuelto en una bandera con el escudo del club de Caballito, mientras la gente se acercaba al estadio caminando por la avenida Avellaneda.